Según el pensamiento esotérico, los devas habitan o gobiernan los objetos naturales, como árboles, ríos, montañas, plantas o minerales y apoyan a la evolución del Planeta. Aunque los devas suelen ser invisibles, las personas clarividentes

pueden verlos, sentirlos, comunicarse con ellos o tener un acceso intuitivo al reino dévico (el nivel energético donde existen estos espíritus).

El culto de “Espíritu de Naturaleza”, no es una creencia moderna. Los griegos y los romanos creyeron que ciertas entidades habitaban cada valle, cada estrecho, cada piscina, y paraje al aire libre. Esta misma creencia era practicada por todas las religiones del paganismo original y se ha mantenido en todas las creencias animistas. Aún en nuestros días se conserva esta teoría entre aquellas personas convencida de que todas las cosas poseen vida.

Hay otros puntos de vista. Hay quienes describen a estos habitantes del plano astral como malignos, vengativos y peligrosos, y otros como simplemente traviesos, divertidos y amables. En realidad parecen no ser ni buenos ni malos; simplemente son diferentes y operan a otro nivel que para el hombre es desconocido.

A los devas se les relacinas con otros seres de otras culturas, así los judíos les llamarían Shedim; los egipcios Afries; los africanos Yowahoos; y los persas les llamaban Devs.